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LoadingEn Resumen
Un asesor financiero administra cómo se invierte el acuerdo. Nosotros administramos el fideicomiso que lo retiene. Dos trabajos distintos, mantenidos limpiamente separados.
No ganamos comisiones sobre las inversiones ni tenemos interés financiero en cómo se invierte su dinero, así que no hay conflicto de interés.
El asesor invierte; nosotros administramos y protegemos. El cliente es servido por ambos, sin que ninguno compita contra el otro.
Hay una distinción importante entre administrar inversiones y administrar un fideicomiso. Un asesor financiero decide cómo se invierten los fondos del acuerdo para que crezcan y duren. Un administrador de fideicomisos retiene los fondos, procesa distribuciones, maneja el cumplimiento y mantiene los registros. Estos son trabajos diferentes que requieren experiencia diferente.
Los mantenemos limpiamente separados. Nuestra tarifa es solo por administración; no ganamos nada basado en cómo se invierte su dinero. Esa separación elimina cualquier conflicto de interés y significa que nuestro consejo sobre su fideicomiso nunca está influido por un incentivo de inversión.
La relación entre el fideicomiso y su asesor financiero es de supervisión comunicativa en su nombre. Coordinamos con el asesor para que las distribuciones y la estrategia de inversión trabajen juntas, y para que usted tenga una imagen clara de ambas. Pero nunca competimos con su asesor, y nunca tomamos una parte de su trabajo.
Esta independencia es deliberada. Significa que el asesor puede enfocarse en hacer crecer y preservar el acuerdo mientras nosotros nos enfocamos en protegerlo y administrarlo, con ambos respondiendo ante usted.
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